Cuando el estrés se vuelve crónico
Un poco de estrés nos ayuda a rendir. El problema llega cuando la presión es constante y no hay espacio para recuperarse: el cuerpo se queda en modo alarma, el descanso deja de ser reparador y empiezan a aparecer el agotamiento, la irritabilidad y la sensación de no llegar a todo.
Cuando ese desgaste está ligado al trabajo y se mantiene en el tiempo hablamos de burnout o síndrome de estar quemado: cansancio extremo, distancia emocional respecto al trabajo y sensación de que lo que haces ya no sirve.
Qué trabajamos en terapia
- Estrés laboral y burnout: sobrecarga, presión, exigencia constante.
- Dificultad para desconectar y descansar de verdad.
- Límites: aprender a decir que no sin culpa.
- Perfeccionismo y autoexigencia que te llevan al límite.
- Equilibrio vital: recuperar tiempo y energía para lo que te importa fuera del trabajo.
Cómo trabajamos
Empezamos por entender tu situación concreta: qué exigencias tienes, cómo respondes a ellas y qué está manteniendo el agotamiento. Con la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) te ayudamos a:
- Darte cuenta de cuándo estás funcionando en piloto automático.
- Relacionarte de otra forma con la presión y los pensamientos de “tengo que”, sin que dirijan todas tus decisiones.
- Identificar tus valores y organizar tu tiempo de acuerdo con ellos.
- Marcar límites claros y sostenibles.
Si el estrés se acompaña de ansiedad intensa o ataques de pánico, puede interesarte también nuestra página de tratamiento de la ansiedad.
Primera sesión y precio
Las sesiones duran entre 50 y 60 minutos y cuestan 60 €, en nuestro centro de la Puerta de Purchena o online.